Sarnago y la España Vaciada: Co-living y Sostenibilidad

por Kyra Noguera
Cedida por Marcos Carrascosa

La lucha contra la despoblación en España tiene un nombre propio en las Tierras Altas de Soria: Sarnago. Este pueblo, que vio morir a su último habitante en 1979, se ha convertido en un símbolo de resistencia gracias a la iniciativa de sus vecinos y a proyectos innovadores como su nuevo co-living o refugio colaborativo.

La historia de Sarnago es el fiel reflejo de lo que muchos denominan la «España Vaciada». Tras quedar deshabitado a finales de los años 70, la creación de la asociación en 1980 marcó un punto de inflexión. Desde entonces, el objetivo no ha sido solo mantener las estructuras en pie, sino crear un tejido social sólido que permita un futuro real para la zona.

Uno de los pilares de esta recuperación ha sido la mejora de las infraestructuras básicas. «Los pueblos necesitan infraestructuras físicas y virtuales», afirma Carrascosa. En los últimos años, han logrado hitos fundamentales como la llegada de la electricidad, el asfaltado del camino que conecta con San Pedro Manrique y la instalación de conexión wifi en el centro social del pueblo.

El proyecto más ambicioso de la asociación en la actualidad es la construcción de un refugio o espacio de co-living. Este edificio busca dar respuesta a la falta de vivienda, uno de los grandes problemas del entorno rural. «No hay casas porque las que están pertenecen a gente que no quiere vender o hay problemas de herencia», explica Marcos.

El refugio de Sarnago se ha proyectado como un centro híbrido y polivalente diseñado para revitalizar el tejido social y económico de la zona. En la planta baja, el edificio contará con un espacio social y de teletrabajo destinado a la realización de charlas y exposiciones. Este espacio es complementado por una pequeña cocina con servicio de bar y cafetería. La primera planta se reservará para una zona de vivienda colaborativa que incluirá tres habitaciones con literas, una cocina propia y un salón para estancias temporales. Este uso polivalente está específicamente enfocado a atraer nómadas digitales y teletrabajadores que busquen un entorno único para su actividad, así como a empresas interesadas en organizar jornadas de team building que aprovechen las actividades al aire libre de la región

Como arquitecto, Marcos Carrascosa ha volcado sus conocimientos en este proyecto bajo la premisa del «kilómetro cero». Esto implica utilizar materiales que se encuentran en el entorno inmediato, imitando la sabiduría de las generaciones pasadas.

Para la construcción de este innovador refugio, el proyecto apuesta decididamente por la arquitectura de «kilómetro cero». Utiliza materiales sostenibles que se integran en el entorno. Entre ellos destaca el uso de piedra recuperada. Se emplea piezas procedentes de casas en ruinas que caen hacia los caminos y plazas, lo que permite limpiar la zona mientras se reutilizan para los nuevos cerramientos. Asimismo, la estructura se apoya en el uso de madera local proveniente de pinos de repoblación de zonas cercanas como Berlanga de Duero. Como apuesta por la innovación natural, están experimentando con lana de ovejas merinas de la propia zona. Tras tratarla adecuadamente, esta lana se utiliza como aislante natural para el edificio, aprovechando un recurso que actualmente suele estar infrautilizado y reduciendo significativamente las emisiones de CO2 derivadas de materiales industriales.

Uno de los términos que más está resonando gracias a Sarnago es el de las hacenderas. Se trata de un sistema de trabajo comunitario donde los vecinos se reúnen para realizar mejoras en el pueblo de forma gratuita y conjunta, culminando siempre con una comida de hermandad.

La propuesta de Sarnago no busca atraer a cientos de habitantes de golpe, algo que Marcos considera irreal para muchos pueblos pequeños. El objetivo es la intergeneracionalidad y mantener el pueblo activo durante todo el año, no solo en verano.

«Creemos que es una solución extrapolable», señala Carrascosa. Rehabilitar edificios para convertirlos en espacios que acogen a trabajadores remotos o artistas ayuda a mantener viva la red social del pueblo. En un contexto donde las grandes ciudades sufren de sobrepoblación y precios de vivienda inalcanzables. Proyectos como el refugio de Sarnago ofrecen una alternativa real de equilibrio entre lo rural y lo urbano.

El camino es lento y depende de la autofinanciación y el crowdfunding. Sarnago demuestra que con una visión clara, respeto por el patrimonio y unión vecinal, el futuro de la España Vaciada puede ser, paradójicamente, muy vibrante.

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