Sala de espera vacía de un consultorio médico rural de la España Vacía con una silla de ruedas.

¿Qué significa ser un “ciudadano de segunda” en la España Vacía?

por Idaira Quirant

Tu código postal puede definir tus derechos, los servicios a los que puedes optar y tu calidad de vida

Sala de espera vacía de un consultorio médico rural de la España Vacía con una silla de ruedas.
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

La teoría dice que los derechos son universales. La práctica demuestra quedependen del lugar donde duermas. En las grandes capitales, la falta de cobertura en el móvil dura lo que tarda el metro en pasar por un túnel. Sin embargo, en miles de municipios de la geografía española, esos mismos servicios básicos no son un derecho garantizado, sino una auténtica odisea.

Es lo que los habitantes del medio rural han bautizado con amargura como «ciudadano de segunda». La sensación de que el Estado exige las mismas obligaciones fiscales, pero devuelve una fracción minúscula del bienestar prometido “igualitario” para todos.

Para Sergio del Molino, periodista y autor del libro La España vacía (ensayo que acuñó el término en 2016), la raíz de este sentimiento va mucho más allá de los kilómetros que separan una aldea de una gran ciudad. «Esto no es un problema de geografía ni de demografía, es un problema de democracia, de derechos y de igualdad«, explica el escritor en una entrevista exclusiva para Trama.

Donde esta desigualdad cobra su dimensión más dramática es en la sanidad. El cierre de consultorios médicos rurales, como pasó en la Sierra de Albarracín (Teruel), reaviva constantemente el miedo a enfermar lejos de un hospital. El verdadero reto de la administración es la enorme dificultad para encontrar médicos dispuestos a cubrir esas plazas.

A la distancia física de, por ejemplo, los servicios médicos o a la exclusión financiera, provocada por el cierre de sucursales bancarias, se le suma una pérdida mucho más íntima. Los referentes sociales. El vaciamiento no es solo de habitantes, sino de las instituciones y personas que son fundamentales en la vida local. «Todas esas figuras que representaban la comunidad han desaparecido. La sensación que se tiene en los pueblos es que a partir de las cinco de la tarde está todo cerrado. El pueblo existe solo como un decorado», afirma Del Molino. 

Entonces… ¿Cómo podemos solucionar ese sentimiento de abandono? 

El debate no consiste en poner un hospital de alta resolución o una parada de AVE en cada pueblo (algo logísticamente inasumible). Consiste en garantizar que el acceso a los derechos básicos no exija un peaje vital tan alto. No hay soluciones mágicas, pero, como concluye el propio Del Molino, el primer paso ya se ha dado: lograr que “el hecho de que un señor de Soria se sienta abandonado sea algo relevante para todos los españoles”.

«Si en el pueblo tienen la sensación de que están abandonados, dejados de la mano de Dios, esa sensación no se la va a romper ningún dato. Eso de ‘dato mata relato’ aquí no funciona», sentencia el periodista. De hecho, paradójicamente, ese mismo resentimiento ha servido como un nuevo pegamento social, creando una identidad compartida y combativa entre provincias que antes apenas tenían voz.

Al final del día, el desarrollo y la calidad democrática de un país no solo se miden por el brillo de sus grandes capitales, sino por la dignidad que garantiza a quienes habitan en sus rincones más silenciosos.

¿Te sientes un ‘ciudadano de segunda’?

Aquí van 3 recursos clave que debes conocer:

  1. Oficinas Móviles: Consulta el calendario de «oficinas bancarias móviles» (autobuses) que visitan tu comarca semanalmente para gestiones presenciales.
  2. Telemedicina: Infórmate sobre los programas de asistencia remota de tu comunidad autónoma, diseñados para consultas crónicas sin necesidad de desplazamiento.
  3. Ayudas al emprendimiento: Revisa las subvenciones del programa LEADER, destinadas específicamente a proyectos que generen empleo en núcleos rurales.

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