Ana Marcén recibiendo el premio a las Buenas Prácticas en Materia de Despoblación del Gobierno de Aragón.

Ana Marcén: el éxito de emprender en el medio rural sin perder la identidad

por Bianca Cerdá

La fundadora de Ecomonegros y la Escuela de Emprendedoras Rurales analiza las claves para dinamizar los pueblos a través del liderazgo femenino y la gestión emocional

Ana Marcén recibiendo el premio a las Buenas Prácticas en Materia de Despoblación del Gobierno de Aragón. Foto cedida por: Ana Marcén 

Ana Marcén es una mujer de raíces profundas que afirma no haber pasado más de 15 días seguidos fuera de su pueblo. Su historia es la de un compromiso inquebrantable con el territorio, vinculada incluso por sus apellidos a la historia de su zona desde hace siete siglos. En esta entrevista, realizada exclusivamente para Trama, exploramos su trayectoria desde la panadería artesanal hasta la creación de comunidades de apoyo para mujeres.

Un emprendimiento con sabor a tradición

El origen de su faceta empresarial está en la familia y en la recuperación de lo auténtico. Todo empezó cuando su tío se preguntó por qué el pan ya no sabía como el de antes. Esa curiosidad rescató el trigo autóctono de Aragón, un cereal que resiste la sequía y no necesita subvenciones.

De esta idea nació una empresa que ya cumple 20 años. Actualmente, el proyecto destaca por:

  • ​Cuenta con 16 trabajadores en plantilla y cuatro centros físicos de trabajo.
  • ​Disponer de una potente tienda online gestionada desde el entorno rural.
  • ​Implementar un modelo que no trabaja de noche y cierra los lunes para favorecer la conciliación y la calidad de vida.
  • ​Demostrar que el valor añadido puede quedarse íntegramente en el territorio.

El punto de inflexión: maternidad y crisis

​En 2016, la vida de Ana cambió drásticamente con el nacimiento de su hija. Se vio incapaz de sostener la empresa y la maternidad de forma simultánea, enfrentándose a un desafío muy grande a nivel personal. Sin embargo, de esa crisis nació su mayor aprendizaje estratégico.

Sistematizó la panadería y aprendió a delegar casi todas las funciones. Consiguió algo impensable en el sector: trabajar solo cuando su hija estaba en el colegio. Sus vecinos y conocidos empezaron a preguntarle cómo lo había logrado, lo que la impulsó a escribir un libro con sus herramientas de gestión. «Tuve que aprender a conectar otra vez conmigo, con quién soy yo y qué quiero realmente», explica Ana.

La Escuela de Emprendedoras Rurales

En 2022, Ana decidió dar un paso más y creó Escuela Galanicas, un proyecto que no trata solo de enseñar a hacer planes de negocio, sino de aprender a gestionarlos emocionalmente. Ana detectó que el verdadero freno es interno.

Los pilares de su formación y de la escuela incluyen:

  • Gestión emocional y acompañamiento para superar bloqueos.
  • ​Superación del miedo al «qué dirán», principal barrera en los pueblos.
  • ​Estrategias de negociación, límites y organización del tiempo.
  • ​Creación de una tribu para que las mujeres dejen de sentirse solas o «raras» en su entorno
Ana Marcén impartiendo una charla. Foto cedida por: Ana Marcén

Reconocimiento contra la despoblación y el peso social

Ana ha sido recientemente galardonada con el Premio contra la Despoblación. Este reconocimiento se suma a otros como el de la asociación de empresarias Arame. A pesar de haber intervenido en la FAO en Roma, donde su discurso se tradujo a siete idiomas, Ana mantiene los pies en la tierra.

Para ella, el premio es una validación de qué «complicarse la vida» para transformar el territorio vale la pena. “No vas por los premios, vas porque eso te acerca a otras comunidades. Te conecta con personas como tú”, afirma Ana.

Mirando al futuro: residencias para emprender

Ana Marcén no se detiene. Su próximo gran objetivo es facilitar la llegada de nuevos pobladores, una idea que conecta con iniciativas como el coliving en la España vaciada. Quiere crear un espacio de alojamiento, similar a las residencias universitarias, para quienes deseen probar la vida rural. Un lugar donde vivir temporalmente mientras se forman y deciden si su proyecto es viable en el pueblo.

Su visión sobre el futuro de los pueblos es combativa. Cree que no debemos esperar a ver qué pasa, sino decidir qué futuro queremos cocrear. «Si tú no sabes lo que quieres, llegará otro y te dirá lo que tienes que hacer», advierte.

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