Deshabitado desde hace décadas, este enclave extremeño se ha transformado en un atractivo turístico por su historia y su entorno

En el norte de la provincia de Cáceres (Extremadura) se encuentra Granadilla, una villa medieval amurallada que parece detenida en el tiempo. Aunque no tiene población residente desde mediados del siglo XX, este lugar olvidado por la historia ha encontrado una nueva vida en el turismo. Ha llegado a recibir alrededor de 50.000 visitantes anuales que acuden atraídos por su historia, su arquitectura y su entorno singular.
Situada sobre una península creada por el embalse de Gabriel y Galán, Granadilla fue fundada en el siglo IX por los musulmanes como una fortificación estratégica en la ruta de la Vía de la Plata. Sus murallas, de origen almohade y restauradas en las últimas décadas, rodean un caserío que conserva aún la iglesia parroquial de La Asunción, casas tradicionales y el castillo renacentista con sus vistas sobre el agua.
De pueblo vivo a villa vacía
La historia reciente del pueblo se vio marcada por la construcción del embalse de Gabriel y Galán a mediados del siglo XX. Una obra civil que obligó al desalojo de sus habitantes al declarar la zona como inundable. Para 1960, la mayor parte de los vecinos ya había abandonado sus casas y campos, y en 1965 Granadilla quedó totalmente despoblada, aunque nunca llegó a inundarse. El agua del embalse cubrió las vegas y quedó alrededor del cerro donde se alza el casco urbano, transformándolo en una península amurallada.
Antes de su abandono, el pueblo llegó a tener más de 1.100 habitantes a finales de los años 50, pero el éxodo fue progresivo conforme aumentaba el nivel del embalse y se perdían tierras de cultivo y pastos.
Patrimonio histórico y recuperación
Tras décadas de abandono, Granadilla experimentó un renacimiento cultural y patrimonial a partir de 1980, cuando fue declarada Conjunto Histórico-Artístico. Esto permitió iniciar trabajos de restauración de sus murallas, casas y edificios más emblemáticos. Además se incluyó en el Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados. En él participan estudiantes de toda España para rehabilitar y poner en valor el patrimonio.

En Granadilla, el conjunto histórico funciona hoy como un auténtico “pueblo-museo”: las visitas son gratuitas y están reguladas por horarios estacionales, lo que permite conservar su valor patrimonial. Durante el recorrido, los visitantes pueden hacer varias actividades:
- Pasear por sus murallas de origen almohade
- Adentrarse en sus calles empedradas
- Acceder al castillo para contemplar las vistas del embalse de Gabriel y Galán
- Visitar la iglesia de la Asunción
- Explorar viviendas tradicionales rehabilitadas y disfrutar de su entorno natural
- Hacer rutas de senderismo y espacios ideales para la observación de fauna,
Así, visitar Granadilla se convierte en una experiencia que no solo combina historia, paisaje y memoria, si no también conecta con una forma de viajar por la España rural de manera responsable.
Turismo que da vida a un pueblo sin residentes
Aunque carece de población permanente, con el tiempo, Granadilla se ha convertido en uno de los destinos turísticos más valorado, especialmente por quienes buscan historia medieval, patrimonio rural o el encanto de un pueblo abandonado transformado en un lugar vivo por la memoria y el interés cultural. Las cifras de visitantes hablan de un fenómeno singular: un pueblo sin vecinos que sigue lleno de vida gracias a quienes cruzan sus puertas.
Además, su singular paisaje y su atmósfera detenida en el tiempo también han atraído al cine, como demuestra el rodaje de ¡Átame! (1990), de Pedro Almodóvar, cuya escena final fue grabada en el castillo de la villa.
Ubicado a apenas unos kilómetros del municipio de Zarza de Granadilla, este enclave combina naturaleza, historia y turismo rural en un escenario único de Extremadura. Su entorno, el embalse de Gabriel y Galán y los pinares de sus alrededores ofrecen también atractivos naturales que completan la visita, desde rutas de senderismo hasta observación de fauna.

