Félix Yáñez, escultor y creador del Territorio Artlanza, posando con los brazos cruzados en el patio de su escultura monumental en Quintanilla del Agua.

Félix Yáñez, el hombre que construyó un pueblo entero él solo en Quintanilla del Agua

por Idaira Quirant

Da trabajo a siete personas, recibe 50.000 visitas al año y aspira a un récord mundial

Félix Yáñez, escultor y creador del Territorio Artlanza, posando con los brazos cruzados en el patio de su escultura monumental en Quintanilla del Agua.
Félix Yáñez en Territorio Artlanza. / Foto: laesculturamasgrandedelmundo.com

En Quintanilla del Agua (Burgos), un pueblo que pierde vecinos año tras año, un ceramista feriante levantó a mano, piedra a piedra, un recinto medieval que hoy recibe a 50.000 visitantes al año. Territorio Artlanza da trabajo a siete personas, ha reactivado bares y restaurantes del pueblo y aspira a entrar en los libros de récords históricos como la escultura más grande construida por una sola persona. Pero ni siquiera su artífice cree que eso vaya a frenar la despoblación.

Félix Yáñez llegó a Territorio Artlanza por casualidad. En 2008, mientras vivía de vender esculturas de cerámica y belenes en ferias de artesanía por Castilla y León, empezó a levantar por capricho algunas construcciones en los terrenos colindantes a la viña de su suegro, en Quintanilla del Agua. Cinco mil metros cuadrados que, casi veinte años después, se han convertido en más de 30.000 metros de recreación de un pueblo medieval, hecho entero con materiales reciclados de derribos y escombreras.

El punto de inflexión llegó en 2011. Las ferias de artesanía, el modo de vida de Félix hasta entonces, empezaban a no dar para vivir. «La última feria que ya no se vendía nada fue en el 2011, en ferias de San Mateo, en Valladolid, y ya no se vendía nada, eran inviables», recuerda el artista en una entrevista exclusiva para Trama. Pero para entonces la gente ya empezaba a acercarse a Territorio Artlanza, a repetir, a hablar del proyecto por la comarca. Ese año lo dejó todo para dedicarse a construir «en cuerpo y alma», día y noche.

Siete puestos de trabajo en un pueblo que se vacía

Según Félix, el proyecto ha dejado efectos visibles en el pueblo: los bares y las piscinas de Quintanilla del Agua han ganado clientela con los visitantes, y ha abierto un restaurante nuevo. Territorio Artlanza empezó siendo cosa de Félix y su mujer y hoy da trabajo a siete personas. Dos de sus hijos se han quedado en el proyecto. Su hija organiza las excursiones escolares que visitan el recinto y también vende joyería y bisutería artesanal en una tienda que ha montado su hermano dentro del propio Territorio Artlanza. A ellos se suman cuatro empleados fijos y refuerzos a media jornada en verano.

Pese a ello, Félix es claro: el turismo no ha frenado la despoblación de Quintanilla del Agua. «Sigue perdiendo población porque no hay futuro, no hay empresas, la gente nos vamos haciendo mayores», explica el artesano.

La España vacía y el mundo rural

Félix además fue alcalde de su pueblo y ha visto de cerca cómo se ha ido apagando la vida que él mismo intenta recrear entre sus murallas. El diagnóstico del artista sobre la España vaciada es tajante: «Yo soy pesimista, muy pesimista. Esa vida que antes había en los pueblos, que éramos autosuficientes, que teníamos un médico, un maestro, un cura, un herrero, un zapatero, cuatro tabernas… eso ha pasado a la historia. No es que la vea desaparecer: es que ya ha desaparecido, es que no hay futuro.»

Señala el reemplazo generacional como la raíz del problema: de los ocho hijos de sus abuelos se pasó a los cuatro de su generación, y ahora la norma es tener uno. Ferias, semanas culturales y fiestas patronales llenan el pueblo unos días al año, dice, «pero son cuatro días al año». El resto, apenas quedan mayores. Frente a ese diagnóstico, en otras zonas de Castilla y León ya se están ensayando medidas concretas contra el vaciado, como la vivienda pública a 150 euros en Salamanca.

Una obra sin plano ni final

Lo primero que se construyó en Territorio Artlanza fue una recreación de un pueblo medieval. Hace cinco años, Félix empezó un segundo espacio pensado para niños. En los últimos tres años ha estado levantando una muralla que cierra todo el recinto, que ya llega hasta la ribera del río Arlanza (el límite natural de sus terrenos), sobre todo por seguridad y para evitar que algún niño se escape por un hueco durante las visitas escolares.

No trabaja con un plano fijo ni con materiales concretos. «Voy construyendo en función de los materiales que dispongo. En el pueblo medieval iba por las escombreras, por los derribos, y si me encontraba una puerta cuadrada, pues cuadrada, y si era redonda, pues redonda», cuenta Félix. Cada pieza recuperada, como carros, trillos, adobes, los pupitres de la escuela a la que él mismo fue hace 60 años, la puerta de una bodega «por la que pasaba el abuelo», … Todas tienen detrás una historia, y son esas piezas, dice, «las que emocionan a algunos visitantes hasta las lágrimas».

Félix Yáñez sobre un andamio construyendo una estructura de obra en Territorio Artlanza en 2021.
Félix Yáñez trabajando en la estructura (2021). / Foto: laesculturamasgrandedelmundo.com

¿Un Festival de Teatro?

Territorio Artlanza también se ha convertido en escenario cultural. Félix construyó, casi sin buscarlo, dos «corrales de comedias» con soportales que acabaron generando corredores traseros aptos para representaciones. De ahí nació un festival de teatro que este año celebra su duodécima edición, con compañías llegadas de Sevilla, Elche, Gijón, Lleida, Madrid y Castilla y León; además de noches de flamenco y magia.

¿Y el futuro, cuando él ya no esté?

Aunque al principio la incertidumbre le quitaba el sueño, hoy Félix no se plantea qué pasará con Territorio Artlanza cuando él no pueda seguir construyendo. Descarta convertirlo en patrimonio protegido gestionado por otra entidad, ya que dos de sus tres hijos ya han orientado su futuro al proyecto, y confía en que sean ellos quienes decidan si merece la pena conservarlo. «Soy hijo de albañil y aprendí el oficio. Mis hijos ya no son hijos de albañil, son hijos de artesano, de escultor. Pero si creen que es interesante conservarlo, contratarán a alguien de mantenimiento», sentencia con orgullo Félix.

Territorio Artlanza no es el único proyecto en la provincia que demuestra lo que puede lograr una voluntad terca frente a la despoblación: a poco más de una hora, una pareja holandesa revive con energía solar y agua filtrada del río un pueblo abandonado de Burgos.

Preguntado por lo que más le gusta de su trabajo, Félix lo tiene claro: «Soy libre para hacer lo que quiera, no estoy comprometido con nada ni con nadie, y haga lo que haga, gusta.» Tampoco siente que haya sacrificado nada especial por el proyecto y compara la satisfacción de construir Territorio Artlanza con la que sentía de joven modelando esculturas de barro, y recuerda que el verdadero sacrificio fue antes, cuando tenía que pasar días fuera de casa recorriendo ferias por España.

Mientras tanto, sigue construyendo con la misma actitud de siempre: sin buscar nada en concreto, improvisando con lo que encuentra.

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