Eugenio Campanario, portavoz de Extremadura Vaciada, advierte que se genera empleo temporal y el medio rural se convierte en un espacio explotado para beneficiar otros territorios

La expansión de macro plantas fotovoltaicas en territorios rurales como Extremadura, han intensificado el debate sobre el futuro de la España vaciada. Mientras las administraciones presentan estos proyectos como parte de la transición ecológica, la población extremeña denuncia que el modelo energético actual genera empleo que solo es temporal y transforma el medio rural en un espacio donde se explotan recursos para beneficiar las urbes del país.
Según explicó Eugenio Campanario, portavoz de Extremadura Vaciada, en una entrevista para Trama, el principal problema es que estas instalaciones “no asientan población ni traen mucha mano de obra”.
Extremadura, productora de energía para otros territorios
El crecimiento de la energía solar en Extremadura ha sido uno de los mayores de España. La región concentra decenas de proyectos fotovoltaicos de gran tamaño que son impulsados por fondos de inversión grandes empresas energéticas
Sin embargo, desde plataformas como Extremadura Vaciada, consideran que este desarrollo no está repercutiendo de forma positiva en los pueblos afectados.
“Se extraen recursos para beneficiar el desarrollo de la España llena”, sostiene Campanario.
El portavoz define muchas zonas como “tierras de sacrificio”, territorios utilizados para instalar proyectos energéticos, minas o infraestructuras que generan beneficios fuera del territorio pero aún así dejan impactos ambientales y de poco retorno social
El problema del empleo rural
Uno de los aspectos más criticados por los movimientos rurales es el impacto laboral limitado de los macro proyectos como las plantas de fotovoltaicas.
Campanario asegura que gran parte del empleo asociado de estos proyectos es temporal y se concentra durante la fase de construcción. Es decir, que una vez terminadas las instalaciones, la necesidad de trabajadores disminuye considerablemente.
Asimismo, explica que muchos de los puestos más técnicos requieren perfiles especializados que no siempre pertenecen a la población local. “El empleo que genera suele ser muy cualificado y viene gente de fuera para manejar esta tecnología”, afirma.
Desde Extremadura Vaciada consideran que este modelo no ayuda a combatir la despoblación rural, uno de los principales problemas estructurales de la región
Impacto de los macroproyectos sobre el territorio y la agricultura
Las plataformas rurales también alertan sobre las consecuencias ambientales y económicas de estos proyectos.
Según Eugenio Campanario, algunas de las instalaciones de fotovoltaicas han provocado:
- Eliminación de cultivos
- Ocupación de tierras fértiles
- Alteración del paisaje rural
- Pérdida de biodiversidad y fauna
- Desincentivación de actividades agrícolas tradicionales
Aunque reconoce que las energías renovables son necesarias, insiste en que el modelo actual prioriza la rentabilidad económica sobre las necesidades del territorio
¿Qué empleo necesita realmente la España vaciada?
Frente a este modelo, Extremadura Vaciada apuesta por un desarrollo vinculado a actividades capaces de generar empleo estable y que contribuyan a fijar la población. Entre ellos destacan principalmente:
- La transformación industrial de productos agroalimentarios dentro de la propia región
- El fortalecimiento del sector agropecuario
- El turismo de naturaleza y el turismo ornitológico
- Los servicios de atención a personas mayores
Campanario pone como ejemplo el cuidado de mayores como una actividad capaz de revitalizar pueblos enteros, ya que atrae trabajadores jóvenes y familias que ayudan a mantener servicios básicos como escuelas y comercios locales.
También critica que muchos productos extremeños sean exportados para ser transformados fuera, perdiéndose así el valor añadido y el empleo local.
Transición ecológica
El avance de las macro plantas solares refleja el choque entre la transición energética y las reivindicaciones del medio rural.
Mientras el Gobierno y las empresas defienden estos proyectos como fundamentales para reducir emisiones y avanzar hacia un modelo sostenible, colectivos rurales reclaman una transición más equilibrada y adaptada al territorio.
Eugenio Campanario asegura que desde Extremadura Vaciada se insiste en que la lucha contra el cambio climático no puede hacerse ignorando los problemas históricos de la España rural ni reproduciendo dinámicas que continúan vaciando los pueblos.

