La digitalización transforma el sector ganadero y se consolida como motor contra la despoblación rural

La innovación tecnológica aplicada a la ganadería se consolida como una herramienta estratégica para modernizar el sector primario, mejorar el bienestar animal y contribuir a frenar la despoblación en el medio rural. En este contexto, Cajamar reunió el pasado martes 24 de febrero a expertos en la Facultad de Veterinaria de Cáceres, perteneciente a la Universidad de Extremadura, para abordar cómo la digitalización, la sostenibilidad y la transferencia de conocimiento pueden marcar el rumbo de la ganadería.
El debate sobre la digitalización del campo ha cobrado fuerza en los últimos meses, situando a la tecnología como aliada clave para garantizar la viabilidad de las explotaciones y facilitar el relevo generacional en un sector marcado por el envejecimiento. “Creo que no hay que pensar cómo atraer a los jóvenes, sino cómo mantenerlos una vez que los has atraído”, explica Lucía López Marco, veterinaria y divulgadora rural. Sin embargo, el avance tecnológico en el campo también depende de resolver la brecha digital que todavía afecta a muchas zonas rurales , una problemática que sigue condicionando la modernización del sector.
Herramientas que están revolucionando la gestión ganadera:
- Collares con GPS para la localización del ganado.
- Crotales electrónicos para mejorar la trazabilidad.
- Sistemas de monitorización en tiempo real.
- Vallado virtual para delimitar zonas de pastoreo sin cercas físicas.
Estas nuevas tecnologías que permiten optimizar tiempos, detectar problemas sanitarios con mayor rapidez y reducir la carga física del trabajo diario. Y pueden plantear dudas sobre el bienestar de los animales. En palabras de López: “En principio no afecta. Yo creo que ganan en salud tanto los animales como los ganaderos.” Según ella la supervisión remota evita desplazamientos constantes y facilita la conciliación.
En muchas comarcas afectadas por la despoblación, la ganadería sigue siendo uno de los principales motores económicos. “Muchas veces se nos olvida y parece que cualquier otro sector es más importante, pero la realidad es que somos seres vivos, somos animales, tenemos que alimentarnos”, expresa la veterinaria.

La desaparición de la última explotación de un municipio supone mucho más que el cierre de un negocio. Implica pérdida de empleo, debilitamiento del tejido social y mayor riesgo de abandono territorial. Algo que ya ocurre en numerosos pueblos donde vivir sin servicios básicos como supermercados o transporte público es una realidad cotidiana. “Nunca es demasiado tarde, pero es más complicado reactivar el campo una vez sucede esto”, asegura Lucía.
Conectividad y ganadería extensiva:
Uno de los principales retos a los que se enfrenta la España vaciada es la conectividad. Ya que muchas zonas rurales siguen teniendo acceso limitado a Internet de alta velocidad. “Se habla mucho de cómo Internet va a cambiar la vida rural. Pero seguimos yendo como 10 años por detrás en los pueblos”, explica la divulgadora. La modernización del sector requiere, por tanto, una apuesta integral que combine innovación tecnológica con inversión en infraestructuras.
Más allá de la productividad, la ganadería extensiva cumple una función ambiental esencial, aunque esa función, según Lucía, no se valora lo suficiente y existe un desconocimiento generalizado sobre el funcionamiento de los ecosistemas. Por ejemplo, el pastoreo contribuye al control de la vegetación, reduce el riesgo de incendios y favorece la conservación de razas autóctonas adaptadas a cada entorno.
Sin ganadería extensiva, el medio rural no solo pierde actividad económica, sino también biodiversidad, paisaje y una forma de vida ligada a los oficios tradicionales y la vida en los pueblos que durante generaciones han sostenido el territorio.

