El profesor Rubén Lois de la Universidad de Santiago de Compostela lidera esta nueva visión basada en la escucha activa y políticas concretas para recuperar la función social de los territorios en crisis

El relato sobre la España vaciada suele estar tapado de «pesimismo», pero la geografía y las ciencias sociales tienen un mensaje diferente: la recuperación sí es posible. Así lo indica Rubén Lois, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y director del Instituto de Estudios y Desarrollo de Galicia (IDEGA) en una entrevista exclusiva para Trama, quien rechaza rotundamente la idea de que existan zonas irremediablemente perdidas. “Todos los espacios de la España vaciada son recuperables con la política adecuada. No hay ningún espacio perdido”, asegura, aunque reconoce la gravedad de la situación en zonas de Castilla y León, Castilla-La Mancha o Teruel, donde la densidad cae por debajo de los cinco habitantes por kilómetro cuadrado.
Señales de esperanza frente a la despoblación: los primeros “brotes verdes”
Perder habitantes no es lo mismo que perder la función social de un territorio. Lois explica que el actual saldo vegetativo negativo es consecuencia directa de la emigración masiva de los años 70 y 80, que provocó la pérdida de toda una generación.
En cambio, frente a este aparente retroceso, el investigador destaca la aparición de “brotes verdes”. “Se está asentando alguna población joven y están llegando inmigrantes. Poco a poco la base de la pirámide se rehace y los jóvenes vuelven a reaparecer”, señala Lois, apuntando a un futuro donde es posible revertir la situación.
El abandono rural advierte de que tiene consecuencias directas y peligrosas en el territorio, como el aumento del riesgo de incendios forestales. Lois confirma que existe una “asociación clara” entre el mal cuidado del terreno provocado por la despoblación y los grandes incendios, especialmente en el cuadrante noroeste de la Península.
Qué es DESP-OB y cómo investiga la realidad de la España vaciada
Para entender a fondo estos procesos y buscar soluciones reales, nace DESP-OB, una red que agrupa a 11 universidades españolas. Su objetivo es crear un observatorio interdisciplinar (desde la geografía hasta la economía y la comunicación) para analizar la despoblación con una perspectiva cualitativa.
A diferencia de las administraciones públicas, apresuradas por resolver el día a día, las universidades desarrollan y analizan los trabajos de investigación y los procesos con “un poco más de calma y más luz”, explica el experto. El proyecto destaca por su intención de escuchar activamente a los vecinos mediante metodologías cualitativas, analizando sus discursos y motivaciones profundas para entender por qué algunos pierden la esperanza y abandonan el rural, mientras que en otros lugares pequeños se está recuperando la población de forma sorprendente.
“Todos los espacios de la España vaciada son recuperables con la política adecuada. No hay ningún espacio perdido”, asegura Rubén Lois, profesor de la USC
Soluciones al reto demográfico: políticas locales que sí funcionan
El observatorio no solo medirá el declive, sino que identificará buenas prácticas. Según Lois, las medidas que están demostrando ser eficaces para fijar población se basan en acciones muy concretas:
- Fomento del emprendimiento local: Apoyo a pymes que generan valor añadido, especialmente aquellas vinculadas a producciones de calidad o a la transformación de recursos agrícolas y ganaderos.
- Movilidad a demanda: Medidas como la utilización de transporte público o taxis subvencionados en Galicia para que las personas mayores puedan acudir al centro médico, acabando con el aislamiento y evitando que abandonen sus pueblos.
- Conciliación y servicios: Políticas que faciliten la vida laboral y familiar para animar a los jóvenes a instalarse en el rural.
- Reinversión de beneficios energéticos: Municipios que han negociado con las grandes empresas eólicas o solares para que parte de los beneficios se reinviertan localmente, creando empleo, servicios públicos y rehabilitando vivienda.
El futuro: un rural vivo y multicultural
Con la vista puesta en 2027, fecha de finalización de esta etapa del proyecto, Rubén Lois imagina un medio rural que mantenga su tranquilidad y gran calidad de vida, pero adaptado al siglo XXI. Un espacio ideal para vivir durante los próximos 30 años y criar niños con autonomía.
La clave de este nuevo rural será la convivencia y la multiculturalidad. Lois destaca la importancia de integrar a la población autóctona con los nuevos habitantes inmigrantes (tanto de origen latinoamericano como africano) que llegan para cubrir puestos de trabajo, creando comunidades unidas y evitando cualquier tipo de segregación. Un medio rural, en definitiva, con mucho futuro por escribir.


1 comentario
Una gran iniciativa, no cabe duda! 🙂