En localidades rurales los factores sociales y la escasez de servicios dificultan el bienestar emocional

En los rincones más despoblados de España, donde los pueblos se vacían y las calles se vuelven silenciosas, la salud mental enfrenta retos particulares. Acorde a los últimos datos de la Confederación Salud Mental España, una de cada cuatro personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida. Esta situación se agrava para los habitantes de la España vaciada por tres motivos: estigma, aislamiento y falta de recursos.
Los retos de la salud mental en la España vaciada
Las comunidades pequeñas o prácticamente deshabitadas tienden a ser más “cerradas” que las grandes urbes. Esto puede generar un entorno en el que las personas se sienten más protegidas, pero también puede dar lugar al rechazo con más facilidad. Cuando esto sucede aparece el sentimiento de soledad, que empeora significativamente el estado de salud psíquica.
A esto hay que sumar la escasez de especialistas dedicados a la salud mental y la dificultad para acceder a ellos. Los residentes de las zonas rurales suelen tener que desplazarse largas distancias para acceder a servicios públicos básicos. Además, es complicado atraer a profesionales de la salud a áreas despobladas puesto que las condiciones de vida son menos atractivas y prácticamente no hay posibilidad de desarrollarse profesionalmente en comparación con áreas urbanas. Por ello, varias iniciativas y ayudas buscan ya reducir la brecha digital y facilitar el contacto con servicios de apoyo.
El envejecimiento de la población en la España vaciada también contribuye a un aumento de enfermedades mentales, muchas de las cuales son difíciles de tratar debido al aislamiento, lo que a su vez incrementa las tasas de suicidio. Las tecnologías pueden ser aliadas importantes para paliar la falta de servicios, pero en localidades envejecidas las habilidades digitales suelen ser limitadas.
Estrategias y consejos para cuidar la salud mental
A todos estos inconvenientes los expertos plantean una serie de metas para mejorar la salud mental de las poblaciones rurales, entre las que se encuentran:
- Crear políticas públicas adaptadas a la realidad rural.
- Mejorar el transporte público y la accesibilidad a servicios.
- Fomentar la formación y sensibilización sobre salud mental.
- Desarrollar viviendas de apoyo y recursos comunitarios especializados.
Desde la psicología también se recomienda que de forma autónoma se sigan estas indicaciones si se están teniendo problemas con la salud mental:
- Intentar mantener contacto regular con al menos una persona de confianza (amigo, vecino, familiar…)
- Participar en actividades comunitarias locales (aunque sean pequeñas).
- Paseos diarios, exposición al sol y contacto con espacios verdes pueden mejorar síntomas de ansiedad y depresión.
- Incluso actividades como huertos o cuidado de animales también ayudan a crear un propósito.
Porque incluso en los lugares más aislados, nadie debería sentirse solo. Cuidar la salud mental también empieza por darse permiso para pedir ayuda y avanzar.

