El primer episodio, grabado durante el festival La Siberiana, entrevista a la presidenta del Consejo de la Juventud de Extremadura

Un grupo de jóvenes de La Siberia extremeña estrena un nuevo canal dedicado a quienes trabajan, desde el voluntariado, para que sus pueblos no se vacíen. El proyecto, impulsado por la Asociación Juvenil de Tamurejo, arranca con una conversación con Lidia Solana, presidenta del Consejo de la Juventud de Extremadura.
Tamurejo tiene 190 habitantes censados y forma parte de La Siberia, una comarca del interior de Badajoz declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. Como en la mayoría de los pueblos de la zona, el número de vecinos baja cada año y la media de edad sube. Frente a ese diagnóstico, un grupo de jóvenes decidió hace año y medio reactivar una asociación juvenil que llevaba tiempo inactiva. Ahora dan un paso más y acaban de estrenar un podcast propio.
Entre otras personas, detrás del proyecto está Álvaro Ruiz, que ostenta el cargo de presidente de la Asociación Juvenil de Tamurejo. Álvaro resume así el objetivo del nuevo canal en una entrevista exclusiva para Trama: «Queremos poner en valor la vida de los pueblos, que parece que son zonas en las que no pasa nada, y no es así». El contenido ya está disponible en el canal de YouTube de la asociación y se emitirá también en plataformas de audio.
Una conversación con la presidenta del Consejo de la Juventud
El primer capítulo tiene como invitada a Lidia Solana, presidenta del Consejo de la Juventud de Extremadura, la entidad que representa a la juventud ante las instituciones autonómicas y de la que la propia asociación forma parte de pleno derecho. La conversación repasa el trabajo del Consejo con los jóvenes extremeños y su papel en la comarca. «Este proyecto va orientado al trabajo que hace el Consejo de la Juventud de Extremadura, a la importancia que tiene en los jóvenes y a todo lo que se está consiguiendo», explica Ruiz sobre el contenido del episodio.
Dar voz a quien sostiene los pueblos desde el voluntariado
El proyecto nace con una idea de fondo muy clara y es que el relato sobre la despoblación no lo cuenten solo las cifras. «Lo que queremos hacer es darle valor a la gente joven que hay, que trabaja, que se esfuerza, por un trabajo totalmente voluntario, por intentar mostrar la otra cara del país, que no solamente son las grandes ciudades», afirma Ruiz.
Los próximos episodios seguirán ese mismo hilo, con entrevistas a jóvenes de La Siberia que, desde el asociacionismo o el emprendimiento, trabajan para que sus municipios no se vacíen. El canal sumará además contenido audiovisual centrado en Tamurejo y su entorno, algo que para Ruiz es tan importante como las propias entrevistas. «Nuestro pueblo va a perder muchísima fuerza si le quitamos el contenido visual», sostiene, en referencia al patrimonio natural de la comarca, reconocida como destino Starlight por la calidad de sus cielos. Esa misma comarca extremeña se llenó de visitantes durante el eclipse solar del pasado agosto, una muestra de que el turismo astronómico también puede ser motor para los pueblos.

Un proyecto que no se queda en el podcast
La asociación no depende solo de cuotas y donativos, sino que es entidad de pleno derecho del Consejo de la Juventud de Extremadura, que le presta apoyo material además del económico. Y el podcast tampoco es el único proyecto en marcha. Ruiz avanza que están dando forma al Consejo Comarcal de la Siberia, una iniciativa para reunir a todas las asociaciones juveniles de la comarca y compartir recursos. «Que se apoyen las asociaciones, que se apoye el Consejo de la Juventud, que exploremos juntos las vías que hay», resume Álvaro. Es un enfoque que comparten otras iniciativas de la España vaciada, como Wanderlust Rural, que trabaja por tender puentes digitales entre los pueblos vacíos y quienes quieren repoblarlos.
Una asociación que ya suma 68 socios
El estreno del proyecto llega aproximadamente dieciocho meses después de que Ruiz y un grupo de amigos decidieran reactivar la asociación, inactiva desde hacía años. Hoy cuenta con 68 socios de entre 14 y 30 años, una cifra que en un municipio de menos de 200 habitantes tiene peso propio. «Es una cantidad que nunca pensamos que llegaría», reconoce el presidente.
De ese grupo, solo entre ocho y nueve jóvenes viven en el pueblo durante todo el año, aunque todos son socios; el resto vive fuera pero vuelve con frecuencia, sobre todo los fines de semana. El proyecto se sostiene con las cuotas de los socios, donativos y subvenciones de la Junta de Extremadura y la Diputación de Badajoz.
Para él, iniciativas como esta también sirven para cambiar cómo se habla del compromiso con los pueblos. «Hay que hacer un trabajo de decir lo bueno, lo bonito que es. Lo malo ya lo sabemos, ya nos lo han contado muchas veces», defiende. Con este canal, la asociación suma una herramienta más a esa idea: que contar el pueblo, con cámara y micrófono, sea también una forma de que siga existiendo. Una tarea que comparten otros proyectos rurales empeñados en que el patrimonio de los pueblos, incluido su propio vocabulario, no se pierda del todo.
